miércoles, 23 de mayo de 2018

Encuentro mayo de 2018: Nro 76 ¨ Centro Montañes¨ barrio de Colegiales

Si contamos que llovió la noche de nuestra cena GG, no creo que sea ninguna novedad ni ninguna travesía extraordinaria. Así que salteo toda esta introducción de diluvio mediante, y me adentro en el encuentro de mayo.
Fue el turno de Fer, y coordenadas mediante, nos encontramos a las 21hs en Jorge Newbery 2818 en el barrio de Colegiales, precisamente en el ¨Centro Montañes¨. 
Que placer haber llegado a un lugar donde comeríamos comida casera, abundante y calentita. La profecía ya estaba cumplida y no falló en lo absoluto.

El lugar es magnífico, digno de un cortometraje de Stanley Kubrick o alguna que otra toma de Wes Anderson, el Centro es la cede de la Casa de Cantabria en Buenos Aires. 
Para el que le interesa un poco la historia, la Montaña es, junto a Cantabria y Santander, uno de los nombres que ha recibido históricamente el territorio de la actual comunidad autónoma de Cantabria, en el norte de la península ibérica (España).
El restaurant es bastante amplio, techos altos, cuadros de la región empapelando todas las paredes, el escudo que hace honor a la región, manteles blancos, y una carta simple, contundente y tradicional.


 


Ideal para probar un poco de todo y venir en grupo, nos adentramos  
en la carta y ordenamos. 
No se van a encontrar con fotos desbordando de comida ni gran variedad, a decir verdad, no estaba la formación completa del equipo y nuestros estómagos se llenaron rápidamente. 

Para empezar pedimos tortilla y la mozzarella con oregano y oliva. 
Que manjar la tortilla señores, a punto, extra babé, tostada, y con cebolla. Fresca y altísima. 



De plato principal e ideal para los primeros fríos otoñales, pedimos la paella valenciana. Tuvimos algunas discusiones en la mesa, y según algunas webs que consulté ,la paella valenciana es con verduras y pollo, y no se usan mariscos. Pero la versión del Centro es con muchisimosssss bichos de mar. Bienvenidos todos.
Que decirles, excelente, sabrosa y con socarrat ( para pasar la cuchara por el fondo y rascar ese arroz crocante y sabroso ). 

Una explosión de sabores y todo un descubrimiento para los que en estos días de frío, andan tras la paella salvadora.



Sin perder la tradición, no podemos dejar el recinto sin pedir algo dulce, de postre el famoso y ponderado ¨postre vigilante¨. No hace falta mucho detalle !!




Terminamos la noche con frío, lluvia, y sumando un encuentro GG feliz, casero y barrial.
De esos lugares para volver y volver.

Centro Montañes: 

Jorge Newbery 2818

Teléfono: 011 4553-2482

viernes, 4 de mayo de 2018

Encuentro abril de 2018, Nro 75. ¨Yugane¨, barrio : Flores.


El encuentro de abril estuvo a cargo de Belu, creo que entre Agus y ella, se disputan el puesto a ¨los encuentros out of the box¨. 
Y como ustedes ya saben, este grupo no se anda con nimiedades, ellas proponen y allá vamos. 
La previa estuvo cargada con mensajes del tipo: ¨están para ir al bajo Flores ? ¨ , ¨lleven ropa para tirar porque vamos a salir ahumadas¨ , ¨ solo podemos ir a las 8pm ¨ , ¨seguras?, si no cambio de lugar ¨ . Adoro a este grupo todo terreno que a todo dijo que SI.

Llegamos a las 8pm a Paez 3063, realmente no tenía ni idea adonde íbamos y cada día reconfirmo esa adrenalina increíble que significa sumergirse en la propuesta del otro sin tener un mísero dato. 

En una calle repleta de casas sin siquiera un kiosko ni un almacén, está YUGANE.  Una casa, una puerta y un timbre, delante un masculino occidental con remera de Yugane y la palabra ¨ seguridad ¨. Para mi foro interno pienso que perfectamente podría ser el comienzo de El Gran Lebowski, el Duderino entrando con alfombra roja a Yugane sería digno de los Coen. 
Pero siguiendo con nuestra película, la experiencia fue sublime. Nos recibió una mujer oriental sacada de un desfile de Chanel, falda tubo, maquillaje y pelo impecable y una sonrisa mas que amigable. Nos acercó a nuestra mesa y nos avisó que en breve nos atendía el mozo.
Yugane hace su presentación triunfal con una critica maravillosa de Página 12 impresa en sus individuales. Allí se lee con detalle todo lo que sucederá en los próximos minutos. Sin ánimos de spoilear la nota ofrece el panorama y procedimiento de la cocina coreana del lugar.





Sin carta en mano y con menú fijo, comenzamos a recibir alrededor de 15 platitos con papas, vegetales, kimchi picante, tortilla, brócolis, ensalada mixta, y una caja plateada con arroz blanco. 
Los cubiertos, una tijera y unos palitos chinos de metal.


A continuación nuestro mozo trajo brasas calientes que ubicó debajo de nuestra cocina y la tapó con lo que oficiaría de plancha. 
Una bandeja con carnes crudas y diferentes cortes de cerdo y carne de vaca y una jarra con huevo crudo que colocó en los bordes de nuestra cocina a brasas para que nos cocinemos a gusto y piacere.


Para beber, agua o gaseosas de litro y cerveza coreana. Olvidense del vino. Así se nos fue la noche, cocinando las carnes, mezclando sabores, amigando el paladar con los picantes y ahumando las prendas.

    




Sin postre y sin café, dejamos un lugar repleto de gente y de sabores, para tomarnos un helado en Rapa Nui de Caballito.
Bueno, bonito y barato, Yugane es ideal para ir en grupo y jugar al chef al menos por un rato. 




Restaurant Yugane . SOLO EFECTIVO.
Paez 3063, Flores
Reservas: 4611-2580

lunes, 9 de abril de 2018

Encuentro marzo de 2018, Nro 74: ¨Lincoln Kitchen and Bar¨

Puedo tomarme la licencia de escribir lo que quiera, no es que no lo haga con el resto de los posts, pero a veces ¨me reservo el derecho de admisión¨, por decirlo de alguna manera.

Como la elección de marzo me tocó a mi, puedo tomarme algunas licencias, ser más crítica y subjetiva. 
Al fin y al cabo, quienes somos para decir que algo estuvo bueno o malo, mas o menos lindo o mas o menos feo ?, pero aquí estamos contando experiencias y meras observaciones personales.

Debo confesar que esta vez me dejé llevar por la curiosidad, había algo que no me cerraba del todo, y la opción B era mas tentadora, mas porteña...pero absolutamente invernal. Como me vuelve a tocar para mitad de año, el clima lo va a ameritar, así que los dejaré en vilo hasta la fecha. 

Verano mediante, y a walking distance, Lu me pasó a buscar y paraguas en mano salimos para French 3131. 
Lo que no pudimos anticipar fue el granizo que nos interceptó dos cuadras antes de llegar a destino, los vientos huracanados y la rotura completa, no parcial, si no completa, del amigo guarda lluvias que gentilmente nos supo acompañar sin penas ni glorias. 

Empapadas hasta la médula, un aburrido y senil ¨IL GATO RESTAURANT¨ supo cobijarnos diez minutos mientras observábamos junto a las señoras de setenta y pocos, las bolas congeladas que caían desde el cielo. Risueñas y azoradas, comentaban con celular en mano el tamaño descomunal de las rocas en cuestión. Asumo que todas fueron en taxi y ninguna estaba preocupaba por las posibles deformaciones del exterior automovilístico.

Pasado el espectáculo, retomamos el camino y llegamos a destino: LINCOLN KITCHEN AND BAR. Cómo era temprano, pedimos algo de beber y aproveché para recorrer el lugar. Moderno, amplio y con tres sectores bien diferenciados ( el salón principal, el bar y la terraza descubierta ), mi primera impresión fue un lugar prolijo, que fotografía mejor de lo que es y que le falta un poco de personalidad. 
Nos ubicaron en nuestra mesa y al rato llegó el resto del grupo.
Carta en mano, y sin mucha atención por parte de la camarera, pedimos varias entradas para compartir y luego cada una su plato principal. Para empezar: 


Queso Halloumi, ensalada de hojas, verdeo confitado, tomates orgànicos, cítricos y avellanas.




Humita, envuelta en hoja de bambú y ricota de cabra.


Curry de langostinos, crema de ají, papines andinos, pan de maíz y palta.


Y para los principales pedimos: 
Tortellini de Cabutia, ricotta de cabra, avellanas, pesto de hojas, caviar de remolacha.


Pesca del día, cremoso de arveja-lima, crucíferas, zanahorias orgánicas, alioli de ajo.


Risotto de cordero, fondo de hongos y menta, queso Lincoln, frutos secos y vegetales.


Entraña, batata dulce, verdeo y puerro confitados, hongos y avellanas.


El vino aunque nos perjuraron que estaba en la cava no estaba para nada a temperatura. Con el vino, no !!!!!!


Aunque deliciosos y con ingredientes de primera calidad, los platos principales tardaron una eternidad, y se vió un servicio muy desorientado, casi como un ciego sin su lazarillo. 
Si bien la carta está muy bien lograda y por el barrio es una buena opción gastronómica, al lugar le falta identidad. 

Habrá que probar las opciones del bar, que tiene carta propia, hamburguesas y tragos de todos los tipos y colores.

Para culminar la noche le propuse al grupo hacer un continuado en la casona increíble que abrió RAPA NUI en Malabia 2014. 

Una noche ideal para despedir el verano: terraza mediante, helados y charlas nocturnas. 





LINCOLN KITCHEN AND BAR
French 3131, Palermo
Tel: 2885-8737

martes, 27 de febrero de 2018

Encuentro febrero de 2018, Nro 73. LARDO & ROSEMARY, La Lucila.

Si hay algo que nadie puede negar del Grupo Gourmet, es que además de ser osadas y aventureras, nos salimos de la zona de comfort. 
Sí señores, investigamos, recorremos y nos movemos donde sea, porque la pasión por el encuentro del mes es tal, que donde nos indiquen allá vamos.

Nuestra salida de febrero, a cargo de Agus, estuvo inspirada en ¨dato gourmet recién salido del horno¨ . Y como las novedades nos fascinan y las travesías mucho mas, nos propuso ir a La Lucila a probar lo nuevo de LARDO & ROSEMARY.



Hace tiempo que cruzando la General Paz se viene ampliando el espectro gastronómico, y no lo digo por las miles de cervecerías, hamburgueserías o barcitos cerca del río. Me refiero a la valentía y pasión de emprender un proyecto con personalidad, calidad y buen gusto , en una zona donde hay mucho para hacer y explotar ( ya lo comprobamos en ALO´S.
Así lo vivimos en Lardo & Rosemary, que abrió la noche que lo visitamos, hacía ocho días.

El nombre no revela mucho, pero sí la frase que predica una de sus paredes ¨Comida no tan callejera ¨, y la carta, que explota de sabores y combinaciones street style, pero todo como nos contaron, con una vuelta de tuerca.

 

Llegamos para las 21hs, en la vereda hay algunas mesas altas y adentro la gran protagonista, una barra contra la pared con banquetas y una mesa comunitaria para comer relajado, solo o con amigos. Para pedir la comida, solo bastó con hacer la fila y esperar por nuestros nombres ( por ser esta vez nos acercaron muy amablemente los platos a la mesa, no creo sea así todas las veces). 

El menú variadisimo, conciso y pensado hasta el último ingrediente, es una bomba. Como somos seis, nos sugirieron que pidamos de todo y lo compartamos, acatamos las órdenes y nos fue excelente.
Si bien la carta está dividida en algunas entradas y platos principales, todo funciona sin un orden específico.
Pedimos: 

Las berenjenas (que se deshacían) , con mani, satay y hierbas.


La versión Lardo de la ensalada Cole slaw: Repollo, manzana verde, cebolla y zanahorias, con mayonesa ahumada.


El famoso pan Bao, hecho al vapor: Relleno de tapa de asado, azúcar mascaba, remolacha y cilantro. Vienen cuatro unidades.



 Ensalada de burrata con zucchini, alcaparras, rucula y toston de masa madre. Nosotras sacamos las raíces de la rucula, y cuando nos vieron los dueños casi se infartan. No fuimos tan osadas con esto, perdón muchachos.



La Reina Pepeada,  dos arepas rellenas con pollo, palta y cilantro. De lo mas sabroso que he probado en los últimos meses. 



Un ceviche picantón hecho a base de lenguado, pepino, palta, rocoto, lima y cilantro.



Y el wrap que ven en el centro de la mesa, un lavash a base de garbanzo, mole, yoghurt y perejil.



Para beber, 4 tipos de cerveza tirada ( nos encantó que la sirvan en copa de vino, gran detalle ), vino en copa, agua y gaseosas.


Excelentes sabores y cocciones. La comanda salió rápido y Santiago, uno de los dueños, se acercó uno a uno a preguntar como les estaba yendo. Le pregunté como había surgido todo y me contó que son amigos de la zona y que a todos les gustaba mucho la gastronomía y viajar. Y que luego de concluir que ¨estaba faltando algo así en la zona¨, se pusieron manos a la obra y voila, llegó Lardo & Rosemary.




La única sugerencia que le hicimos, cuando nos preguntó
si había algo para mejorar o qué le podíamos aportar, fue que podían sumar dos postres mas a la única opción que hay, que son los churros con pimienta rosa. Ojalá la tomen, algún postre callejero no vendría nada mal.


LARDO & ROSEMARY
Direccion: Av. Libertador 3810, La Lucila, Buenos Aires
Instagram: @lardoyrosemary

Lunes a Domingos de 18,30 a 0hs
Martes cerrado.


domingo, 4 de febrero de 2018

Encuentro enero de 2018. Nro 72. ¨Niño Gordo¨, Palermo.

El ¨Niño Gordo¨ así se define lisa y llanamente Pedro Peña, el colombiano ideólogo de la nueva apertura gastronómica palermitana y sensación instagramera.

Con dos restaurantes exitosos bajo el brazo, LA CARNICERIA (nuestro Encuentro Nro 44 de 2015, La Carniceria ) y mi querido  CHORI, Peña viene a revolucionar la calle Thames con su tercera apertura y la elección de Lu para nuestro primer encuentro gourmet de 2018: NIÑO GORDO

Seguro habrán escuchado hablar de la nueva parrilla asiática, fotografiable por donde se la mire y novedosa en cuanto a su estética y propuesta culinaria. Y si no, pasen miren y lean. 

Entrar a comer al Niño Gordo es toda una experiencia, creo que de eso se trata cualquier encuentro gourmet, pero aquí los sentidos estallan a flor de piel. Desde las decenas de lámparas chinas que visten todo el techo, pasando por las luces rojas, y la música de animé, el Niño se las trae. 
Con guiños estéticos al Milon de NYC, una puerta con timbre y sin marquesina a lo Tegui, algo del grafitero DIEGO ROA y toda la parafernalia comunista de Mao, la China, Japón y Corea, todo indica el éxito para lo nuevo de palermo.

Se nota que cada detalle está pensado milimetricamente, sin dudas entrar en esa fiesta de colores es una apuesta riesgosa, todo muy lindo pero después hay que sostener el asombro y la tensión de la escena...con la comida.
Y hacia allá fuimos.
Para tomar pedimos una cerveza Hite, pale lager, un drink en vaso alegórico y otras fuimos por el Pinot Noir.
Nuestro camarero, bosnio, simpático y con un perfecto español, nos explicó plato por plato y nos recomendó ir por las entradas y el picoteo. 








Con un timing mas que expeditivo, la parrilla, los  ahumados y la cocina funcionan de maravilla. Tuvimos miedo de que nos echen porque llegamos 20,30 y la gente comenzó a hacer fila para entrar en la puerta. Pero nos sorprendimos y nadie vino a darnos la extremaunción  ni el telegrama de salida.
Todo al centro y para compartir, pedimos:

Tataki de bife, arroz, wasabi y hierbas frescas. 



 Papa huevo, zanahoria, pepino, cebolla y wakame.


 Una ración de dumplings de pato. 




 Una ración de langostinos, pancet, soba y caldo.


Y para los platos fuertes y que en la carta figuran, PARA COMPARTIR,  pedimos,los fideos negros con pepinos.




Y el asado de tira, arroz, cabutia y batata.


Nos quedamos con las ganas del pescado entero y el bife de chorizo, pero valdrá la pena otra visita.

Por supuesto que dejamos lugar para los postres, pedimos:
 Banana caramelizada, dulce de leche, miso, mirim (vino de arroz ) y helado. 



Y el master chocolatoso y amargo, con lichees para compensar.


Luego de un estallido visual y un despelote de sabores, aromas y colores, nos perdemos en los detalles: en el baño con audio japonés e inodoro TOTO automático, en la barra frente a la parrilla donde también se puede comer( abanicos para el calor incluídos )y la ilusión de pensar que pronto Pedro estará craneando una nueva apertura y nosotras cámara y teclado en mano, estaremos ansiosamente visitándolo. 


Thames 1810, Palermo. 
Reservas 2129-5028.