martes, 14 de febrero de 2017

Encuentro febrero de 2017. Nro 61: ¨Lekeitio Bodegón Vasco¨ barrio de Chacarita.

Buenos Aires es reconocida mundialmente por ser la capital de las librerías (algo como 25 por cada 100.000 habitantes) y la capital del teatro con más de 200 salas, pero me pregunto cuál será la estadística para los restaurantes. Es sorprendente la cantidad inagotable de propuestas gastronómicas que reviven los rincones menos populares de la ciudad y logran revitalizar los diferentes barrios porteños. Fue precisamente esta premisa, el motor para elegir mi lugar del encuentro Gourmet de este mes y visitar lo nuevo de la Chacarita.

Su nombre, que nace del diminutivo de Chácara o Chacra (en quechua es quinta o granja), hace alusión a la Chacra del Colegio que la Compañía de Jesús tenía en las afueras de la ciudad de Buenos Aires hacia mediados del siglo XVIII. Por ello, se la conocía como "la chacrita" o "chacarita de los colegiales".

Además del tradicional bodegón ¨Albamonte¨ (aún no visitado por el Grupo), la Chacarita es popularmente conocida por su famoso cementerio, tranquilidad ensordecedora y casas bajas. El barrio, al igual que Colegiales, comenzó hace algunos años a revitalizar sus espacios de ocio con teatros, librerías y claro... restaurantes.


Una de las nuevas propuestas es la de LEKEITIO, Bodegón vasco, que abrió a mitad del año pasado en el 4056 de la calle Santos Dumont y que elegí para visitar con el Grupo Gourmet la noche del martes pasado.

Con una estética moderna, donde resaltan el cemento y la madera, este bodegón reloaded propone una carta pequeña, pero fiel cien por cien a la cultura vasca. 



 Lequeitio es un municipio de la provincia de Vizcaya, País Vasco, España.


  

 

El menú está dividido en: raciones (pintxos para picar y compartir), principales (pastel de papas, pescas y txipirones, entre otros) y postres; optamos por los primeros y dejamos los segundos para una próxima visita. 

Nos atendió y recomendó todos nuestros platos, Romina. 

Para tomar, además de cerveza artesanal, tragos, vermouth y vinos, hay sidra. Datazo: el agua va por cuenta de Lekeitio.

Nosotras optamos por un Bonarda de ¨El Enemigo¨, más que recomendable!!! 
Para empezar y como cortesía de la casa, nos trajeron unas brusquetas y un gazpacho. 



Luego pedimos una burrata con salsa verde.


Croquetas de salmón blanco con salsita (también se pueden pedir de arroz o de bechamel y panceta).


Roll de masa filo con morcilla vasca y puré de manzana verde.


Y de la lista de principales y por antojo de la mayoría, sumamos unos txipirones rellenos en su tinta y arroz blanco. 


La carta de postres es realmente increíble, pedimos la Tarta Vasca, que viene rellena de crema pastelera y coulis de naranja.



El flan de dulce de leche con óreo casera y crema ácida.


Al Carajillo: natilla de café con almíbar de cointreau y balsámico.


Los martes, además del menú, funciona el ¨Parri Jazz¨, música en vivo a cargo de artistas invitados y sandwiches de carne que salen de la parrilla que está en el patio. Dato: todavía están con algunos temas con la extracción del aire, así que tengan en mente que saldrán un poco ahumados. 

Abierto desde el mediodía hasta la noche, Lekeitio es una gran opción para disfrutar buena comida, en un ambiente descontracturado y fuera del circuito tradicional. Imperdible!!

LEKEITIO: Santos Dumont 4056
Reservas: 15-5629-3312

Imperdibles de la Chacarita:

Bodegón Albamonte

Librería Falena

Teatro Santos 4040


domingo, 5 de febrero de 2017

Encuentro enero de 2017, Nro 60: ¨La Conga¨ , Plaza Miserere.

En la web se lee, ¨donde está la fila está La Conga¨, y así mismo es, recuerdo haber pasado en varias oportunidades por La Rioja entre Rivadavia e Hipolito Irigoyen y preguntarme como se comería en ese restaurant donde todos los mediodías y noches, había fila para entrar.  Y el jueves pasado develé junto a mis amigas gourmets el misterio.
Nuestro encuentro de enero estuvo a cargo de Agus. Fue precisamente el lunes que nos mandó un mensaje que decía algo como...¨no quiero ir al típico restaurant, ni al típico barrio, están para algo diferente? ¨, por supuesto que respondimos que sí y las coordenadas nos llevaron a La Rioja 39, pegadito a Plaza Miserere.

Desde el 2002 se vive una experiencia imperdible, en el auténtico bodegón peruano LA CONGA
Desde la fila en la puerta ( no se aceptan reservas, llegar 20,30 para entrar rápido), el salón con capacidad para 250 comensales repleto, camareros impecables con pin con su nombre en la camisa, luminarias con caireles de acrílico al estilo mansión berreta de Hollywood ( las terminas amando), productos peruanos para comprar y cocinar en la casa y varios plasmas empotrados en la pared con lo mejor de las noticias ¨ao vivo¨ .  Todo en La Conga predica ¨Mas es mas¨ , incluida la comida por supuesto. La carta es realmente impresionante y la rotación de comensales y el desfile de platos lo son aún mas. Desde ceviches, pasando por ajíes de gallinas, pollos, mariscos y pescados, todo es rico, barato y abundante. 






Para empezar pedimos unas yuquitas fritas ( hay al horno ), con tres salsas una extra picante, una mediana y la tercera suave.


Luego pedimos un ceviche de pescado, que viene con cebolla morada, maíz tostado, choclo, papas y hojas verdes. 



Una integrante vino un poco averiada de la panza y también hubo opción: pollito grillé con arroz blanco. 


Arroz chaufa con huevo, pollo y vegetales. 


La comida es fresca y muy sabrosa, pero los platos son tan abundantes que tampoco pudimos pedir muchas opciones. Ideal para ir en grupo y con gente de buen comer. 
No se si hay delivery, pero si se puede comprar para llevar.



Para los postres dejamos la meca peruana y nos fuimos a probar los helados de la marplatense Luciano´s
Con varias sucursales y la opción de customizar tu helado en palito, ofrece sabores hechos con las golosinas argentas mas populares como el kínder, marroc y super chicle. También hay pastelería, café Nespresso y helados para llevar. Una auténtica bomba !!!!!

 

LA CONGA:
La Rioja 39, antes de llegar a Ave Rivadavia
Plaza Miserere.
No se aceptan reservas. 



miércoles, 18 de enero de 2017

Encuentro de fin de año. Diciembre 2016, Nro 59: Duhau Restaurant

Como todos los años, en diciembre tiramos la casa por la ventana y como diría la Chiqui, el público se renueva, así que acá va la explicación para nuestros nuevos seguidores.

Desde los comienzos de nuestro Grupo Gourmet, allá por el año 2011, acordamos que todos los meses de diciembre iban a quedar vacantes y para ello votaríamos en conjunto qué lugar ¨tope de gama¨ iríamos a visitar para fin de año. Así lo dispusimos y así lo venimos concretando.

Este 2016 hubo dos finalistas y preferimos aprovechar las terrazas de lo que supo ser desde 1930, el Palacio de los hermanos Luis y Alberto Duhau (nos reservamos la identidad del finalista número dos ya que posiblemente sea el número uno el próximo año. Queridas amigas, nos vamos quedando sin opciones: tendríamos que ir considerando la querida Patagonia o el norte colorado de nuestra patria? Arrojo sugerencias)

Ubicado en la mítica y glamorosa Avenida Alvear en el barrio de Recoleta, el restaurant Duhau es una de las tres opciones gastronómicas dentro del hotel Park Hyatt.

Ideal para la noche de verano que nos tocó, reservamos una mesa al aire libre para cinco (nos faltó nuestra querida Lu) y nos encontramos a las 8pm para brindar.

Mejor que las fotos hablen por si solas. (...y pensar que en ese parque corrían felices los niños de la casa)








Nos recibieron con copas de champagne Baron B extra brut y un amuse bouche de tabuleh y pulpo.


El vino que elegimos fue un Marcus Pinot Noir (x dos), que estaba increíble.


Para los que supieron visitar el Duhau en otros años, ya no van a ver la carta exclusivamente francesa que proponía, con el énfasis puesto en los productos de estación y bajo las órdenes de Antonio Soriano (alma matter de Astor en Colegiales/San Telmo) esta ofrece ¨Cocina Argentina Sofisticada¨.

Para las entradas, decidimos compartir tres opciones:

Provoleta de queso de cabra estacionada con dulce de frutas de estación con salsa de menta, perejil, limón y almendras.


Interpretación de vegetales de temporada en diferentes texturas (sí ... es una ensalada)


Ensalada de pulpo con tomate, hierbabuena, pimentón de Cachi.


A la hora de los platos principales no fuimos muy originales y la variedad no abundó: pedimos cuatro atunes y una carne. El atún sólo varió en su punto porque en el grupo hay fanáticas del bien cocido y otras conocidos por su "cuanto más crudo, mejor."

Entraña con puré de calabaza.


Atún rojo a las brasas con papines, chauchas largas, emulsión de olivas y alcaparrones.


Atún rojo con puré de calabaza a la leña.


La imbatible hora de los postres a cargo del chef pâtissier Damián Betular cumplió a la perfección con el leitmotiv de la casa: productos autóctonos resignificados. 
  • Lingote de queso de cabra, confit de zapallo, batatas, papaya y manzana.
  • ¨Bombón helado¨esfera de toffee y chocolate bañada en chocolate.
  • Semifreddo de almendras y praliné. Bizcocho de frutos secos y manzanas caramelizadas.


Después de nuestra increíble velada, macarrones de regalo, brindis y deseos, nos fuimos al Oak Bar por otra copa de vino, café y el whisky.


Rodeadas de roble del 1600 traído del castillo de Normandia, nos sentamos y celebramos la dicha de haber compartido entre nosotras y con ustedes un año más de historias, cocinas y proyectos gastronómicos de quienes hacen de sus trabajos un medio de vida.

Jugamos a las doncellas, con tachas, tacos y rouge rojo; y sin preocupaciones, terminamos nuestras copas y nos retiramos cantando a nuestros aposentos del palacio.

¡¡¡¡FELIZ 2017!!!!



Duhau Restaurant
Avenida Alvear 1661
Reservas: 5171-1340

martes, 3 de enero de 2017

Encuentro noviembre de 2016, Nro 58. ¨La Casa del Queso¨ barrio de Almagro.

Lunes. A L le tocó un lunes, un día difícil para salir a comer afuera: la oferta es poca y hay que elegir entre lo que hay.

Pero L aprovechó que el calor del verano que se aproximaba aún brillaba por su ausencia y se sacó las ganas con un lugar al que hace tiempo tenía ganas de ir, nos confesó más tarde.

Y con un plato propio de la temporada invernal.

Así fue que nos encontramos en La Casa del Queso en pleno barrio de Almagro. O Abasto, como se lo conoce por su cercanía con el ex mercado convertido en centro comercial.



Lo primero que impresiona es el tamaño del lugar y los mostradores interminables repletos de fiambres, quesos y delicias que invitan a pegar la nariz contra el vidrio y olvidar penas propias y ajenas. Patas de jamón colgadas, hormas de queso y frascos de aceitunas apilados hasta el techo completan el paisaje de este lugar en el que se puede comer o sólo comprar algo para llevar. O ambas, porque la decoración invita a tentarse.



Esta fecha el GG tuvo poca asistencia por complicaciones varias pero las cuatro presentes decidimos no amilanarnos y disfrutar de la infinita carta que ofrece variedad de picadas, cazuelas, fondue, platos más elaborados y postres.

Así, lo primero fueron las cortesías de la casa: pan con mortadela y salamín, y una copa de cerveza (raro tomar cerveza en copa de champagne pero hay una primera vez para todo, ¿no?)

Al rato llegaron las tablas Monnalisa (mozzarellas condimentadas, lomo embuchado, boconccinos rellenos y jamón italiano) y Los maceraditos (queso macerado, jamón crudo español bodega, rambol y salame casero)



El tamaño es perfecto para probar un poco de cada variedad de fiambre y queso pero aún estar disponible para pedir algo más. Además, vienen acompañadas por aceitunas rellenas y tomates secos hidratados en aceite de oliva.

Ah, ¿ya dije que todos los productos son de excelente calidad? ¿Y muy ricos? Las fotos no les hacen justicia.



La inesperada baja temperatura de noviembre fue la excusa perfecta para elegir el plato con el que L estaba tentada hace tanto tiempo: fondue. De queso y acompañado por: dos variedades de salchicha, panceta, pickles, jamón cocido natural, champignones, espárragos y lomo.


Elegir, pinchar, sumergir y volver a empezar. El ritual de la fondue parece una especie de juego de mesa, casi como jugar a los palitos chinos, intentando no enganchar los pinchos ajenos. 

Bienvenida la incorporación de verduras y pickles que le dan un toque diferente a la cuestión y van muy bien con el queso. Podrían agregar algunas opciones más para sumar variedad como tomates, brócoli, zanahorias, pan, aceitunas, papas, y paro acá porque la lista podría llevarme tres posteos.

Acompañamos con un Alambrado Malbec que elegimos de una carta orientada hacia las etiquetas tradicionales que dejan contento al público más variado y no asusta con nombres raros. Sí notamos que las botellas están en exposición bajo luces fuertes y nos adelantamos pidiendo una frapera para enfriarlo. Costó y recién para el final de la noche logramos que estuviera a una temperatura decente.

En definitiva, La Casa del Queso es una especie de bodegón con quesos y aceitunas del piso al techo. ¿Qué puede salir mal?


¨La Casa del Queso¨
Avenida Corrientes 3587, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
4862-4794

lunes, 7 de noviembre de 2016

Encuentro octubre de 2016, Nro 57. ¨Una canción coreana¨ barrio de Flores.

¨Una canción coreana¨ es, además del restaurant que eligió Titi para nuestro encuentro nro 57 del Grupo Gourmet, una película. Estrenada en el Festival Bafici en 2014, cuenta la vida de Ana, su protagonista, una hermosa mujer que sólo amenaza con su voz suave y delicada.  

Es además de un restaurante, un recuerdo de bazar devenido en hogar y un ¨puente¨, esa fue la palabra que utilizó Ana, para acercarnos a la auténtica comida que se preparaba en las casas en Corea.


Ubicado en la famosa Avenida Carabobo en el bajo del barrio de Flores, ¨Una canción ...¨, fue donde la misma Ana de la película, nos recibió.  No fue hasta que terminanos la cena, que nos contó su historia. Y así va a comenzar este post... por el final.

Ana llegó hace 30 años a la Argentina; acá empezó su camino, se unió a la comunidad en el bajo Flores y se enamoró de otro compatriota. Tuvo hijos, vivió con su ¨madre¨ (pídanle que les cuente quién es, yo no lo voy a develar) y hace cuatro años decidió unir dos culturas en un proyecto arriesgado y ambicioso. Del bazar que supo existir anteriormente, sólo quedan las fotos que decoran el salón. Casi como para recordarle una y otra vez el esfuerzo y el camino andado.


Ana es el alma del lugar, es quién te recibe, te cuenta que es cada plato, te cobra, y te mira de reojo para ver cómo vas a reaccionar. Sin maquillaje y una sonrisa que parece no descansar, es una de las mujeres más bellas que conocí en el último tiempo.

El barrio coreano nos recibió con todas las pompas, con sus veredas talladas y con varios restaurantes a lo largo de la avenida.






¨Una canción coreana¨ es la casa de Ana para probar las delicias que comen en la comunidad, sin aditivos ni conservantes. Para poder tentarse e imaginar cada plato, la carta está armada con fotos y descripciones, para que no tengamos que estar preguntando a cada rato ¨de qué va la cosa¨ (de todos modos estoy segura que Ana explicaría cada ingrediente con todo placer) 







Para empezar pedimos dos entradas: las ¨Nokdu Binde Tok¨, la tortilla coreana, una especie de panqueques hechas con harina, frijoles, carne de cerdo, cebolla de verdeo y Kimchi (que es una preparación secreta de vegetales), que tuvimos que cortar con tijera. Así nos dijeron!!


Y las ¨Jhin mandu¨ o empanadas de Kimchi al vapor. Hechas con el tradicional Kimchi, tofu, carne de cerdo y harina.


De principales pedimos todo al centro y para compartir, un ¨BulGoGui¨, que es una carne de ternera macerada con una salsa agridulce, acompañada con vegetales, arroz blanco y lo que se ve en la foto, fideos de batata. Increíble y nada picante. 






El resto de los platos, y para las amantes del picante, todo todo iba del poco picante al nivel PP. (previo aviso). Olvídense del pan para bajar el picor. 
Pedimos la sopa de Kimchi, hecho con kimchi estacionado, panceta de cerdo y queso de soja, todo hervido con agua y condimentos coreanos. 
Unos platitos de tofu y verduras extra picantes.


La vajilla?, auténticos palitos pero nada de plástico ni madera, aluminio 100%.
Nos quedamos con las ganas de probar algo dulce, pero en ¨Una canción... ¨, no hay postres. Ana nos contó que no suelen comer dulce después de las comidas. Solo té y la única crítica del lugar... el té del burrito??? Nos hubieran gustado unas hierbas autóctonas para la sobremesa. De todos modos, el Cachamay digestivo fue bien recibido. 



Ya emprendiendo la retirada, nos ofrecieron el doggy bag para las sobras y las aceptamos con gusto. Agus tuvo fiesta coreana nuevamente al otro día. 


Después de una gran velada en las tierras del ciclón, llego a casa y lo primero que hago es ver el trailer de la película, me emociono de pensar todo lo que puede lograr un plato de comida y sólo pienso en volver para escuchar a Ana cantar...¨Una canción coreana¨




¨Una canción coreana¨

http://www.unacancioncoreana.com
Av Carabobo 1549,
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Horario: 12:00 - 22:30 h. Último horario de ingreso 21:00 h.
Martes a domingo y feriados.